En estos tiempos de autocad, revit y 3dmax, me sorprende (y por qué no, me da un poco de envidia sana) ver lo que todavía son capaces de hacer algunos con sus manos, una hoja de papel y un lápiz. Al ritmo de la Danza Macabra de otro genio, Camille Saint-Saëns, el artista Benjamin Sack muestra esta megalópolis con grandes avenidas, intrincadas calles y miles de edificios. Eso sí, con un pequeño detalle: no existe, pues es todo producto de su imaginación.

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